Anillos de hombre

Anillos de hombre

Los que somos de estilo más bien clásico, las únicas joyas que nos solemos permitir son los relojes. Tengo una pequeña colección, que va variando –algunos han ido saliendo, conforme entraban otros–. Aún estoy soltero, con lo que carezco de alianza. Lo que sí confieso, y sin rubor alguno, sino todo lo contrario, es que he caído rendido ante una fabulosa exposición que tiene lugar en París hasta finales de noviembre. Se traba de Bagues d’homme (anillos de hombre) y muestra la colección personal del galerista Yves Gastou, toda una referencia en el parisino barrio de Saint-Germain, con una galería en el número 12 de la rue Bonaparte, junto a la Escuela de Bellas Artes.

Medio millar de anillos, ordenados por temas, y que abarcan una parte importante de la Historia: desde el antiguo Egipto a nuestros días, pasando por siglos tan interesantes como los XVII, XVIII y XIX. Los motivos que más se repiten, tal y como me comentan antes de verla, “son las calaveras y las cruces”, algo que constato más tarde, conforme voy observando cada uno de los modelos de la exposición. Personalmente, quedo embriagado por la primera parte, la dedicada a los anillos chevalier, donde hay piezas excepcionales, realizadas con ágata y cornalina, entre otras piedras.

La exposición Bagues d’homme se sitúa dentro de la École des Arts Joailliers, puesta en pie bajo el impulso de Van Cleef & Arpels. La entrada es gratuita e, insisto, de lo más recomendable, hasta para aquellos que sientan indiferencia por este tipo de complementos, en este caso declinados para nosotros. Porque, no olvidemos, que en la Antigüedad, aquellos que portaban joyas eran los ilustres. Y ahora, además de ellas, el sexo masculino ve cómo se declinan pendientes, colgantes, brazaletes… Paco Rabanne me aseguró hace más de dos décadas, en el transcurso de una entrevista, que en el siglo XXI el hombre llevaría joyas. Y así es. Insisto, no se pierdan la muestra Bagues d’homme, que llega acompañada de un libro.