En el Mondial

En el Mondial

Hoy se abre al público y durante diez días el Salón del automóvil de París, más conocido como Mondial de l’Auto, que tiene lugar cada dos años. En esta ocasión, celebran 120 otoños y han decidido hacerlo poniendo en pie un nuevo concepto, que bautizan como Mondial Paris Motor Show y que, además de coches, presenta motocicletas y movilidad. En otro post hablé de mi pasión por los automóviles (pulsar aquí).

Una edición más, en este Mondial, grandes nombres como Rolls-Royce y Bentley están ausentes, y sorprendentemente marcas como Aston Martin, Morgan, Maserati, Lotus o Lamborghini, se juntan en un espacio que han dado en llamar Limited, donde la joya de la corona es el Bugatti Divo, que cuesta la friolera de 5 millones de euros.

Interesante el apartado de vehículos eléctricos, cada vez más grande, así como el modelo-prototipo solar que se exhibe, bajo el nombre Thyssenkrupp Blue.Cruiser, y que quedó en segunda posición en la Bridgestone World Star Challenge del pasado año.

Como experiencias, la que propone Renault, con su TimeMachine, que nos permite viajar en el tiempo –yo elegí retroceder a 1972, fecha en la que aún no había nacido, pero sí el Renault 5, realizándome un vídeo virtual que pueden descubrir pulsando aquí–.

Olvidémonos los periodistas de los dossieres de prensa o de las originales llaves USB. Lo que ahora reparten es una tarjetita con un acceso a Internet, para descargar textos con las características de cada coche y fotos, y en algunos casos, ni eso: “lo encontrarán todo on line en el espacio prensa de nuestra marca”, nos dice una de las chicas de Audi.

Como siempre, la parte que más me interesa, aunque parezca una contradicción en este salón de novedades, es la relativa a vehículos clásicos. Estos se hallan desperdigados por diferentes pabellones, pero sobre todo disfrutamos de ellos en la fabulosa muestra dedicada a las rutas míticas. No lo oculto. Tengo especial debilidad por el Salón del automóvil de París, al que acostumbraba a acudir desde niño. Mi primera edición fue la de 1984. ¡Madre mía, lo que ha llovido y sobre todo lo que ha cambiado el universo del automóvil, con modelos que se llegan a conducir solos!