Escribir gratis

Escribir gratis

Es increíble al punto al que están llegando algunos medios de pago, que apuestan más que nunca por abonar lo mínimo al colaborador. O nada. Hace dos semanas, propuse un artículo de actualidad a un diario provincial, cuyo nombre no citaré por discreción. Tras varios intercambios con su redactor-jefe y posteriormente con el director, aceptaron mi propuesta de tema, solicitándome la fecha de entrega, el número de caracteres…

Lo redacté y envié. Al de dos días salió publicado. “He recibido algunas felicitaciones por la publicación, que obviamente te corresponden a ti”, me escribió la tarde siguiente el director, añadiendo: “en adelante no dudes en enviarme colaboraciones de este tipo, que siempre tendrán cabida”. Hasta ahí estupendo.

A la hora de solicitarle la cantidad a facturar, el número de C.I.F., por ser el primer tema que publicaba en ese medio…, cuál es mi sorpresa que recibo la siguiente respuesta: “Me parece que ha habido un mal entendido, pero en ningún momento he imaginado que tu colaboración fuera a cambio de una contraprestación económica. En ningún momento se ha sugerido semejante idea por tu parte; de haberlo hecho te aseguro que no habríamos publicado el artículo. Colaboraciones como la tuya se reciben continuamente en el periódico y jamás a cambio de retribución económica”. Dudo que colaboraciones como la mía se reciban a menudo, porque el tema no era nada común.

O sea, que sus colaboradores, o son ricos, o viven del aire y con el mero hecho de ver su nombre ya les vale. Que yo sepa, cuando propones un tema a un medio de pago y te lo aceptan, es a cambio de una retribución económica, no de las gracias. En tal caso, que lo precisen, para no hacer perder el tiempo al personal. En las revistas y diarios que he colaborado –y son más de una treintena en mis más de dos décadas de oficio–, la mayoría de las veces, una vez publicado el tema, me han solicitado la factura.

Me ha ocurrido una vez, pero no habrá una segunda. Aunque no es elegante hablar de dinero en el primer contacto, he aprendido que a partir de ahora en un medio nuevo para mí, además de los caracteres, preguntaré lo que abonan por mi trabajo. En caso de que sea nada, les responderé con el “muchas gracias y adiós”. Por respeto a mi trabajo y al de mis colegas, porque de seguir así, no se donde va a acabar esto… Algunos, los más desesperados, hasta estarían dispuestos a pagar por ver su artículo publicado.