Lo mejor de Rusia

Lo mejor de Rusia

He de admitir que antes de viajar por vez primera a ese gran país que es Rusia, tuve mis a prioris. A todos nos suele ocurrir. Jugó en mi favor las amistades rusas que tengo en París, que me recuerdan mucho al carácter vasco. No hay calidez, pero si te hace falta algo sabes que puedes contar con ellas sin problema.

He tenido la suerte de conocer a grandes representantes de las artes, desde el gran artista Erik Bulatov, sobre quien mi amiga Tatiana Pinskaya ha hecho interesantes películas, así como a creadores de moda, como Valentin Yudashkin. También soy un enamorado de la gastronomía soviética, sobre todo del pelmeni y goulash, y adoro el chocolate del Café Pushkine de la place de la Madeleine. Y todo esto antes de poner los piés en Moscú. Allí me alojé en el Lotte, muy cerca del Kremlin, recorrí sus calles con intensidad, frecuenté algunos de sus cafés, librerías -¡qué lástima no poder leer a Tolstoi, Pushkin y Dostoievski en su lengua original!-, y por supuesto entré en sus grandes almacenes, como el Tsum y otras tiendas.

Fue precisamente en la capital rusa donde descubrí una marca cosmética local, Excellance Moscow –incluyo la foto, jurando que no ha habido ningún intercambio económico o material, en ello–. Jamás hubiera imaginado que entre otros productos, crearan cremas y derivados para el rostro de primer nivel, que muchos pondrían al mismo nivel que La Prairie o La Mer. Rusia sorprende. Tras mi fugaz etapa moscovita, estoy deseando viajar a San Peterburgo, donde seguramente haré nuevos descubrimientos. Ciao cacao!