Mujer al volante

Mujer al volante

Resulta fabuloso el trabajo que lleva a cabo María López Tapia, con ayuda de su hijo Patricio, en Torre Loizaga, su inyección de entrega y visión de futuro. ¿Que de qué estoy hablando? De una de las más completas colecciones de Rolls-Royce del mundo –más de cuarenta ejemplares–, escondida entre bosques, en un paraje de ensueño, en la localidad vizcaina de Galdames, que don Miguel de la Vía, tío de María, reconstruyera. Eso sí, sin ayuda económica ni apoyo de nadie, y mucho menos de las instituciones, tan poco dadas a colaborar en proyectos de grandes hombres, de gentes con ideas.

Pues bien, la Torre Loizaga, que abre los fines de semana y se puede privatizar para eventos, acogerá nuevamente a finales de septiembre una edición del Salón High Motors. Es la segunda, donde se darán cita grandes nombres del universo del champán, como Perriet-Jouët, la moda, caso de Javier Barroeta y Juan Manuel… y por supuesto los automóviles (Bentley, Porsche, Maserati, Lexus, Audi…), con un concurso de elegancia organizado por Bonhams, que uno no puede perderse. Un derroche de belleza y buen gusto, de poner de relieve la calidad por encima de todo, junto al arte y un buen puñado de manifestaciones alrededor.

Tengo una idea en mente que desvelo hoy mismo a Koldo Marcilla, su inquieto organizador. Le propongo hablar de coches y mujeres, dos temas cuya pasión surgió en mí prácticamente al mismo tiempo, siendo niño. Como ya dejé escrito aquí, además de coleccionar modelos a pequeña escala, vendí alrededor de una docena de talla normal desde los diez a los dieciocho años –sí, fui de lo más precoz–… a pesar de que aún sigo sin carnet. Sobre mujeres, aparte del libro Inspiradoras, donde recojo medio centenar de perfiles, llevo escribiendo alrededor de dos décadas –la última de ellas lo he hecho en las ediciones México y Latinoamérica de Vogue–, sobre lo que les gusta, seduce, con lo que se sienten más fuertes y seductoras: prendas y complementos.

A 30 kilómetros de Bilbao, la Colección Miguel de la Vía se forja sin duda con trazo femenino, por el empeño, entrega y generosidad de su sobrina María. Una mujer al volante de este lugar, a descubrir por profesionales, así como profanos en la materia de los coches. Por todo aquel que valore la belleza, lo bien hecho. Don Miguel debe de estar de lo más orgulloso de su sobrina en esa otra dimensión en la que reposa.