Pasión por los automóviles

Pasión por los automóviles

Desde que recuerde, y sobre todo hasta mis 15 años, el mundo de los coches me cautivó. Luego llegaría otra etapa, más relajada pero no por ello menos apasionante, a partir de las 35 primaveras, cuando mi interés se tornó hacia los clásicos. Será por aquello de que con los años, uno se hace más conservador…

Vendí coches antes, unos cuatro o cinco, sin cumplir la mayoría de edad; devoraba revistas, asistía en familia al Salón del Automóvil de París, también conocido como Mondial de l’Auto, una cita los años pares; acudía a la agencia de Austin-Rover de Alfonso, amigo de infancia de mi padre, siempre que el tiempo me lo permitía, llegando a conducir un coche en un espacio privado con 11 años y hasta crear una empresa (ficticia, por supuesto), a la que di el nombre de Autohouse, tres años después.

Siempre me gustaron los grandes modelos, elegantes Rolls-Royce, Jaguar, Maserati, Lotus, Ferrari…, de los que coleccionaba miniaturas de una casa alemana, Herpa, que los creaba en plástico; fabulosas reproducciones. Autos potentes, caros, exclusivos…, pero sobre todo muy modernos. Y ya me ven ahora, en esta foto tomada esta mañana en el stand Artcurial, en Retromobile (abierto hasta el próximo domingo 12 de febrero). Asisto a este Salón desde hace tres años –es anual, no como el mencionado Mondial de l’Auto– y adoro el gran espacio que la casa de subastas posee allí, con modelos que saldrán a la venta pública este viernes. Los hay que pueden llegar a sobrepasar los 8 millones de euros, como el Dino 206 P Berlinetta Speciale de 1966.

Durante el resto del año, allá por donde voy y veo un auto clásico, le tomo una fotografía. Pueden verlas en mi cuenta de Instagram, o más fácil aún, tecleando en búsquedas de esta red social #abrahamscars. ¡Disfruten!